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Reflexión
Los paradigmas y los marcos teóricos pertinentes a la utilización de la tecnología para el aprendizaje
Un paradigma, según se discutió a través de la presentación, de manera general representa un ejemplo o modelo. Implica un sistema de creencias, principios y valores que definen la perspectiva de un grupo sobre la realidad. Es una manera de ver las cosas. Y como parte de esa determinada visión, los métodos y técnicas desarrollados para buscar respuestas y dar solución a los problemas que enfrentan. Según se interpreta, de manera similar, los marcos teóricos definen una determinada visión sustentada por el conjunto de conocimientos disponibles.
Los paradigmas y los marcos teóricos pertinentes a la utilización de la tecnología para el aprendizaje se refieren entonces a la visión y el conjunto de conocimientos disponibles, a través del tiempo, para la valoración de la utilización de la tecnología en los procesos de aprendizaje. Y cómo, esta visión impacta los métodos y técnicas desarrolladas para dar solución a problemas y mejorar estos procesos.
La actividad tecnológica se contextualiza en esa visión que se transforma a través del tiempo y su grado de utilidad no es inmune a opiniones contrapuestas. En este sentido, por tanto, no es neutra, ni está al margen de las controversias valorativas. Se podría argumentar su neutralidad aludiendo a las herramientas: no es la herramienta sino el uso que le damos. Pero, la actividad tecnológica implica más que eso, un amplio concepto relacionado al desarrollo tecnológico como táctica para dar solución a problemas. Y aún si consideramos la herramienta, sería menester cuestionarnos el objetivo para su desarrollo, en primera instancia.
El valor que otorgamos, en este caso, a la utilización de la tecnología para el aprendizaje está condicionado por diversos factores, entre ellos, el momento histórico, contexto y nuestras necesidades.
Definitivamente, la visión compartida y el valor que se otorga hoy a la tecnología educativa no es el mismo que hace dos años. Se ha transformado como consecuencia de las experiencias que nos obligó a enfrentar la Pandemia. Ha quedado demostrado que las innovaciones que proporciona la tecnología educativa tienen la capacidad sustentar un modelo de aprendizaje flexible, con instrumentos de formación, de autoformación o de aprendizaje independiente, que puede ser efectivo en este siglo. El Diseño Universal para el Aprendizaje que fue presentado, es un ejemplo de su capacidad para atender la diversidad, la personalización y diferenciación a través de entornos accesibles y flexibles. Mientras que los modelos de integración tecnológica discutidos representan vías para lograr los objetivos de enseñanza y aprendizaje en este contexto.